Carta del operador azul
Me llega una carta junto a la factura del operador azul. Ese que era público y el presidente (En España un presidente conserva el nombre de presidente) del bigote vendió la participación del estado a un amiguete con el compartió pupitre en sus años mozos.
Pero no va eso esta entrada. Veamos que dice la susodicha. Ponte cómodo, que me temo será un poco largo.
Estimado cliente
Si, ese soy yo.
Nos es grato informarle que desde El operador azul y El operador azul móvil queremos ofrecerle una atención global e integrada.
Se refiere a que cuando me llaman desde o llamo a su servicio de atención al cliente me ponen con un señor o señora que está en Sudamérica. No me molesta, faltaría más, creo que todo el mundo tiene derecho a ganarse la vida, pero muchas veces se oye fatal y muchas otras no son de gran ayuda, imagino que más que por su capacidad, por el hecho, supongo, de tener una formación más comercial que técnica. Por no mencionar lo curioso que me resulta marcar el número para el que deseo ayuda, volver a decírselo al teleoperador, y si este no me soluciona el problema y me tiene que pasar a un técnico o un supervisor, adivina. Tengo que volver a dar el número. Eso es integración.
Con esta finalidad, El operador azul solicita su consentimiento para ceder a El operador azul móvil y viceversa los datos personales, incluidos los de su consumo y facturación, que Ud. nos ha facilitado a lo largo de la relación que mantemos.
Pues va a ser que no. No voy dando mis datos personales alegremente.
Con esta solicitud estaremos en disposición de poder atenderle como cliente común de ambas empresas y ofrecerle productos y servicios de las mismas, de una manera conjunta, permitiéndole, además, aprovecharse de las ventajas económicas que ello representa.
Espero que no continúe trabajando con ustedes aquella señorita que una vez intentó convencerme de que 9 euros más IVA es menos que 6 euros más IVA. Me inspiran poca confianza esas supuestas ventajas económicas.
Si no desea que El operador azul comunique a El operador azul móvil, ni viceversa, estos datos con la finalidad antes citada no tiene más que indicárnoslo, reenviando este escrito a El operador azul, calle del Hampa, 13 B, capital del Reino o llamando al número gratuito 555-Klondike
Eso haré. Todo un detalle que el teléfono sea grautito.
Le recordamos que, conforme a la legislación vigente, si no recibimos noticias suyas en el plazo de una mes, entenderemos otorgado dicho consentimiento que, en todo caso Ud. podrá revocar en cualquier momento.
Manda huevos. Imagina que la cartera se equivoca de buzón y deja la factura con la carta al vecino y yo, mientras no me chirríe el cargo en el banco, sigo pensando que mi información personal sigue, es un decir, a buen recaudo. O que en un arranque de concienciación medioambiental no las recibo en papel y no paso de ellas, como hago con las del móvil. Nada, que ceden mis datos a terceras personas sin mi aprobación expresa. Y es legal. Juás. Espero que esta norma no se extienda, por ejemplo, a la donación de órganos. Oiga, que en su día le avisamos que le íbamos a extirpar un riñón y como no se negó pues vaya poniéndose cómodo, que es un momento. Y no se queje, que le queda otro.
Claro que peor es lo que me pasó con el operador rojo. Lo conté en Twitter. Me cambiaron la tarifa a una con internet y no me enteré hasta que me cobraron un recibo que no me cuadraron. Me dijeron que me mandaron un SMS y que como no les contesté hicieron el cambio y a hacer caja.
Poca vergonyes


