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Malditos Bastardos

Ayer me fui al cine a ver Malditos Bastardos. Y despacharé rápida la entrada, porque no hay mucho que contar.

Si no te gusta el cine de Tarantino (Aproximadamente el 101% de las mujeres que conozco), no la veas. Porque la película es Tarantino en su máxima expresión. Si simplemente consideras que el tío es un puto genio, que es lo que yo creo, levanta el culo y vete al cine ya. YA.

Vaya peliculón, madre mía. No descarto volver a dejarme caer en el cine.

Mélanie Laurent, Shosanna en Malditos Bastardos

Manual práctico del amigo imaginario (Abreviado)

Anda, dedicad veinte minutos de vuestra vida a este genial corto de Ciro Altabás. Y cuidao que no os hagan un Matrix xD

Vía | Ion Litio

Kentucky Fried Movie

Jodó, damas y caballeros. He encontrado la película del Dr. Klahn, de lo que hay que intentar no hacer cuando estás muerto, la de ¡Esto es Armageddon! con Donald Sutherland como el camarero patoso, la de los hare chrisnas cerveceros, la de óxido de zinc, la de la escuela católica de señoritas…

Ya es que hoy me he levantado cansado y así no hay manera de aguantar hora y media despierto en el sofá, que sino caía enterita…

Quizás me de por subir el trozo del Dr. Klahn a Youtube.

Mañana, al cine

Decidido, hay plan para mañana. Pensaba que la cartelera estaba peor que mal. La nueva película de Indiana Jones seguramente me hará llorar, me lo huelo, y era lo único que veía más o menos en condiciones. Pues no. A veces desconecto demasiado de las novedades.

Cine español, además. La película de los hijos de puta, que dicen en la página de La Crisis Carnívora. Pon bien alto el volumen del altavoz cuando entres. Está basada en un cómic, animado por la gente de Cálico Electrónico, tengo curiosidad en ver como se las apañan para animar mediante flash una película de hora y veinte minutos, y con Joaquín Reyes y Pablo Carbonell metidos en el ajo… La cosa promete.

Y en martes, ¿Porqué no?

Anda, se me ha pasado el efecto de la anestesia. Hoy tocaba dentista y hasta hace un rato tenía media boca dormida.

La Crisis Carnivora

Machete

Peazo trailer. Sería un pecado que no hicieran la película.

Esta noche cae fijo Planet Terror.

El orfanario

Malos tiempos para el cine español. En el país de los ciegos, el tuerto es el rey. Ayer fuimos a ver el Orfanario, digo el Orfanato. No me resisto a poner la película a caldo. Buino, no. Que sabía donde me metía.

ATENCIÓN: SPOILERS. Si no has visto la película y tienes intención de verla, convendría que no siguieras leyendo. Tu mismo.

No digas que no te avisé.

No me vengas luego con lágrimas.

Que les den por el buyate a los niños, al feo, a la vieja y al final pastelero de la película. Valor, cojones, valor; si la historia acaba mal, dejad que acabe mal. Espero que haya una segunda parte en la que el marido pueda ir a veranear a Torremolinos, a perseguir nórdicas, criaturica, que vaya huevos, vaya huevos.

Y se ha perdido una de las tradiciones del cine patrio, no salen tetas. Cagontó.

Hala pues.

La cosecha de hielo

Se puede decir que he aprovechado el día. Si el pasado día 6 fue perro como él solo, hoy he ido y he vuelto al aeropuerto, a validar los billetes de avión de mi padre, y de paso he echado la primitiva, que se me había olvidado, he tenido sesión gansa de plancha (Unos cinco pantalones, cuatro camisas, una chaqueta y una sudadera) y con los raviolis con tomate recién ingeridos, hacia el cine.

La cosecha de hielo (Página algo chusca en Flash). Suena bien. Pocos placeres cinéfilos como una buena película de cine negro. Con dos de mis actores favoritos, John Cusack y Billy Bob Thornton, que ya actuaron juntos en Fuera de control. ¿La trama? El abogado del mafioso local de Wichita decide robarle dos millones de dólares con la ayuda de un matón, el mismo día de nochebuena. El crimen perfecto, nos dice el protagonista en el primer minuto de la película. No sabe hasta que punto está equivocado. Buena banda sonora, buena fotografía y una historia de traiciones salpicadas de humor negro. Una buena manera de pasar 88 minutos, sin duda. Aunque no hubiera estado de más que alguien se hubiera fijado en que la sala no estaba ni mucho menos llena, por lo que tener el aire acondicionado conectado en frío no ha sido una buena idea. O eso le ha parecido a mi vejiga, porque he tenido que salir un momento a evacuar :P

Resumendo, que creo que de momento Marian no tiene razones para decir el tantas veces escuchado en voz femenina No vuelvo a ir al cine con vosotros.

Escena de La cosecha de hielo

Im-pre-si-o-nan-te

Pocas sensaciones hay en esta vida tan agradables como salir del cine maravillado del uso que le has dado a los 5,80 de la entrada. Porque anoche me fui a ver Sin City con el Payo y señora, y ya cuento los meses, semanas, días, horas, minutos y segundos que quedan para que salga el DVD. La edición especial, para coleccionista o como coño quieran llamarla, bien cargaditas de extras, por favor. El cómic americano la verdad es que no me atrae en absoluto, pero esos dos peazos monstruos que son Robert Rodríguez y Quentin Tarantino, cuya sombra sobre cualquier película le da un toque que la hace irresitible, me llevan al cine sin ni siquiera pensarlo.

Absténganse, una vez más, gentes escrupulosas y estómagos blandos. En Sin City se junta lo peorcito de cada casa. Asesinos, pedófilos, maltratadores y corruptos andan a sus anchas en una ciudad de callejones oscuros y tugurios de mala muerte en blanco y negro, donde bajo una permanente lluvia unos pocos héroes hacen lo que pueden para defender a los indefensos, mejor dicho, a las indefensas, llegando si hace falta a tal brutalidad que lo único que los diferencia de los malos son sus motivaciones. Prepárense para contemplar palizas, asesinatos a sangre fría y torturas, a veces ejecutadas por los buenos y a veces por los que no lo son. No sabría decir si el blanco y negro hace menos descarnados los chorros de sangre que van de aquí para allá, pero si encontraron Kill Bill desgradable, más vale que ni se acerquen. Se perderan un ejercicio visual como pocos, completamente fascinante y perturbador, pero para gustos, colores. Seguro que la comedia romántica con final feliz de la sala de al lado les será mucho más grata.

Si estuviera emparejado y hubiera llevado a mi chica al cine, posiblemente hoy no me habría dirigido la palabra en todo el día. Porque entre mis aspiraciones con el sexo femenino, hace mucho que descarté como requisito compartir mis gustos cinéfilos.

Lucille y Marv