Primicia primiciosa: El calcetín
Dudo seriamente de la veracidad de la historia, pero no deja de ser la fiesta padre.
Como se echa de menos a los Gomaespuma en la radio.
Dudo seriamente de la veracidad de la historia, pero no deja de ser la fiesta padre.
Como se echa de menos a los Gomaespuma en la radio.
Haz la prueba. Busca a alguien que tenga de veinte años para abajo y pregúntale si se acuerda de las anillas que se separaban de las latas de refresco. Y verás lo que te dice…
Y con los más jóvenes ya ni te cuento. Mi sobrina, que aún no tiene dos años, en cuanto le hacen una foto corre a mirar como ha salido en la pantalla de la cámara. Algún día llevaré la F55 y tengo que estudiar como le saco una foto en ese momento, porque seguro que se va a quedar flipada.

Foto vía Laoawi @ Shanghai (Chivatazo del Michh)
Yo creía que la línea servía para delimitar las plazas de aparcamiento. Es decir, que el sitio idóneo para dejar el coche era entre dos líneas. Pero andaba equivocado. La línea indica el centro del eje del vehículo, que es donde se debe aparcar.
Vamos, eso parece.

Pues si, interné es un gran invento. Ayer me llegó el aviso de Correos y mañana iré a recoger la batería para el Lenovo. Ha tardado alguna semana más de lo que pensaba, pero ni por un segundo he dudado de la honradez de los amables tenderos de Hong Kong. Gracias a ellos, a las materias primas a precio de saldo y a la mano de obra barata se sostiene el capitalismo. Pero no quiero ponerme sentimental.
O sí. Hace un montón de años me compré unas zapatillas sin cordones. Probablemente las mejores zapatillas que he llevado nunca. Cómodas y resistentes como ellas solas. Pero claro, les dí tanto que llegó un momento en que la suela, el interior y el exterior se quedaron muy desgastados.
Así que como tenía la marca, el modelo y la talla, me puse a buscar otras para sustituirlas. Merrel Moc Jungle Taupe 9,5. En tiendas españolas no hubo manera de encontrarlas y la mayoría de las americanas no envian zapatos a España, pero aunque me llevo una hora, al final encontré una tienda que me las hizo llegar en una semana.
Hay que cuidar las cosas. Toma nota.

Dos, que cuando los repongan, compraré uno para mi y otro para mi sobrina. Aunque lo que de verdad molaría sería que los hicieran tamaño puf.

Festivo, viernes. La idea es hacer una excursión suavecita, de dos o tres horas a paso tranquilo, para ir charlando y hacer algunas fotos. Que hace mucho que no le damos a la pata. Ya iremos concretando el trayecto. Sugerencias, en los comentarios.
Al que le venga bien, bien, y al que no, también. Daos por enterados.
A mediados de los noventa, en el Poli jugábamos a la Ronda. Se empezaban las partidas a las ocho y duraban hasta las tres. Debería confiar en que los mendrugos que ahora ocupan nuestro lugar mantienen vivo el juego, pero si dudo de que nos lleguen a pagar la pensión cuando nos jubilemos, son capaces de haberse pasado al truc los muy bellacos. En fin. Esta es, de momento, la mega entrada en Putatriat.net. Que ya sé que me odiaréis, manada de cotillas, que estáis esperando que destripe mis intimidades por aquí
Como diría el general Tani, al turrón.
Nos hace falta una baraja española sin ochos ni nueves, un compañero o compañera y dos contrincantes. También le podemos añadir pistachos y copazos de hierbas dulces con hielo, pero eso a gusto de cada uno. El objetivo del juego es coger cartas del centro de la mesa y llegar a treinta puntos. Al final de la entrada os diré como se cuentan los puntos. Es más complicado explicar la mecánica del juego que jugar, pero voy a ver si lo consigo. Os aseguro que en cuanto hayais jugado un par de manos lo tenéis hecho.
Se ponen cuatro cartas boca arriba, cuyo valor no debe coincidir (No puede haber dos cuatros, por ejemplo) en el centro de la mesa y repartimos tres a cada jugador. Empieza a jugar, siguiendo el sentido de las agujas del reloj, quién esté a la izquierda del que ha repartido. Y se trata de coger cartas. Repartiendo han salido un as, un dos, una sota y un rey al medio, as, tres y sota para el jugador que empieza. Los palos no se tienen en cuenta en este juego.
Aquí el jugador uno puede elegir entre coger la sota o coger el as. Conviene coger el as, porque como está el dos, lo arrastra y consigue una carta más. Veamos.

Entra en acción el jugador dos, que tiene un as, un siete y un caballo. Tira el as, porque el siete daría opción al siguiente jugador a llevárselo y arrastrar la sota, y el caballo haría que pudiera llevarse la sota, el caballo y el rey.

El siguiente jugador tampoco tiene ninguna de las cartas que hay en juego, por lo que opta por tirar un siete. Mal hecho, porque se arriesga a un K.O., que se produciría si el jugador siguiente tirara otro siete. Importante, el siete no tiene que estar en la mesa anteriormente para que sea un KO. Fijaos que el jugador dos tiene un as y lo ha tirado, pero no ha hecho K.O. al jugador uno que también había tirado un as porque éste ha cogido el as que estaba en la mesa. Un K.O. es sólo sobre la carta que suelta el jugador que va antes que nosotros y no coge ninguna de las que hay en la mesa.

Siempre que no te puedes llevar cartas de las que están en medio de la mesa te expones a un K.O. Con la práctica llegarás a saber cuando te van a caer tres K.O.s seguidos, que los naipes es lo que tienen. Son muy puñeteros los jodíos.
Y ahora llega el momento del cuarto jugador, que lleva un siete, un seis y otro seis.
Cuando llevas dos cartas iguales, tienes una ronda, es decir, te puedes anotar un punto. No estás obligado a cantarla hasta que te toca jugar, siempre antes de soltar la primera carta, y en el momento en que alguien canta ronda, si otro jugador lleva otra puede cantarla. Entonces hay dos puntos en juego y serán para el que tenga la pareja más alta. Cuidado que aquí una ronda de ases es lo más bajo. Quizás si la ronda es baja no conviene cantarla, porque es probable que la pierdas y le des un punto a la pareja contraria y además informas que llevas dos cartas iguales, pero eso ya lo veréis según cojais práctica en el juego.
No es el caso, pero si tenemos tres cartas iguales, tenemos un rondín. Podemos cantarlo como ronda y dar la sorpresa cuando hayamos jugado nuestras tres cartas. Serían dos puntos. Nos podemos apuntar un punto al cantar la ronda, si nadie lleva otra, y el otro punto cuando tiremos nuestra última carta. Y aún más. Cuando hay ronda, en vez de cantarla (¡Ronda!, por si no os lo había dicho), puedes golpear dos veces con el puño en la mesa, como quién llama a una puerta, y el resto de jugadores deben darse por enterados.
Volvamos con el jugador cuatro. Como es el último en jugar, porque además es quien reparte las cartas, canta su ronda, ya que no hay otra y gana un punto. Además, tira su siete de bastos, acompañando el movimiento con un sonoro ¡K.O.!, sobre el siete de espadas que había soltado el tercer jugador, se lleva también la sota y otro puntito más para el saco.

Hay una tercera forma de conseguir puntos. Si con una carta somos capaces de llevarnos todas las que estan en la mesa, la limpiamos y eso equivale a un puntito. Y a que nuestro compañero tenga opción de hacer K.O. y limpio, ya que el jugador que va detrás nuestra tira una carta, y si se produce un K.O., son dos puntos. Uno del K.O. y otro del limpio.
Además está el ReK.O. (Léase Recao), que es cuando hay un K.O. y el siguiente jugador hace un K.O. sobre ese K.O. Y si el siguiente jugador tuviera también la misma carta, sería un San Vicente, difícil de ver, ciertamente, pero de vez en cuando pasa. Jugando con dos barajas, se puede dar el caso de un San Mateu y un Cagondeu, pero ahí está claro que el juego se ha desmadrado y más de uno se está pasando de listo. Si estuvieras en el salvaje Oeste seguramente alguien habría caído atravesado por un balazo.
Importante: el último jugador en coger alguna carta es quien se lleva las que queden en la mesa en la última mano. Y poco más. Ya sabes como se desarrolla una partida. Tres manos, tres naipes cada jugador por mano.
Veamos ahora como funciona el asunto de los puntos. Cada carta que cojamos se amontona boca abajo, y los puntos, debajo de esas mismas cartas, pero boca arriba. Recordemos, los puntos se obtienen con los K.O., las rondas y los limpios. Cada punto vale un punto, pero ir amontonando cartas tiene su recompensa. A partir de las veinte cartas, las cartas boca abajo valen un punto, y los puntos dos. Si no llegamos a veinte cartas, un punto valdrá un punto y una carta boca abajo nada. Tu mismo.
Es un juego muy sencillo, se aprende en un momento, y muy rápido. Probadlo alguna noche que no tengais nada mejor que hacer.
Estoy preparando la entrada más larga que he escrito en la bitácora. Quizás esté mañana, quizás pasado. Es algo que creo que no ha escrito nadie todavía y hay que dejarlo apuntado en algún lado.