Toyota Aygo Blue
Podría haber esperado un poco más, hasta marzo, cuando le tocaba pasar la ITV al Polo, para cambiar de coche, pero a mediados del mes pasado me puse a ello. Ya tenía decidido que coche comprar, así que la cosa fue tan rápida como ir, pedir precio, tasar el Polo, pedir la financiación y en cuanto la Toyota Kreditbank GMbH me consideró solvente, probar el coche, comprobar que quepo dentro (Otra cosa es el que se siente detrás mía) y en dos semanas lo tenía aquí, en una estaba matriculado y desde el jueves me paseo con un coche nuevo. Un flamante Toyota Aygo Blue. Con su color gris antracita metalizado, su aire acondicionado, su ABS, su radio CD con toma para mp3, sus cuatro airbags y su Parrot, que ha hecho muy buenas migas con el 6151.
Y creo que he hecho una buena jugada. Resulta que había una oferta que se me hacía muy interesante, ya que aunque podría haber pagado el coche al contado (Nunca me alegraré lo suficiente de poder ahorrar), hice números y me resulta mucho más rentable dar la entrada, financiar el resto y dedicar ese dinero que financio a acortar la vida de mi hipoteca. Que sesenta euros al mes durante siete años no suponen mayor molestia, comparado a la idea de acabar de pagar la hipoteca antes de jubilarme y ahorrarme aproximadamente el mismo importe que adelante en intereses.
Además está exento del impuesto de matriculación, el seguro a todo riesgo me sale por 359 euros, con una franquicia de 90 en robo, incendio y lunas, y el primer medio año se me queda la cuota en 60, descontando el seguro del Polo. De IVTM creo que también paga una miseria y atención, el consumo en ciclo combinado es de 4,6 litros a los 100 kilómetros. El maletero es mini, pero es que normalmente no llevo demasiados trastos y si fuera necesario, tumbo los asientos de atrás y gano algo de espacio. Ya el viernes hice un aparcamiento de los imposibles, en cuatro o cuatro metros y medio. Una pasada. Resumiendo, no gasta y ocupa poco. Se ajusta a mi filosofía vital a las mil maravillas.
De momento no os puedo contar mucho sobre las sensaciones que me produce conducirlo. Conducir no es algo a lo que le de mucha importancia. No me pone palote. De todos modos, no se van mucho más allá de las que me producía el Polo. Si acaso, que encuentro las marchas algo durillas.
Si pinchas en la imagen, irás al álbum de fotos del Aygo en mi cuenta de Flickr.




