Latas

Andaba yo en mi momento de pensar, que suele tener lugar entre la una y las dos de la tarde, aprovechando que nadar no requiere demasiado esfuerzo mental y que además me he quitado hasta el de contar los largos, que ahora nado una hora y ya, cuando me acordado de una cosa que me pasó hace unos cuantos años, cuando trabajaba de sereno, y que, mira, podría servir para poner algo por aquí, que tengo el chiringuito algo abandonado.

El verano antes de irme a cumplir con la patria estuve trabajando de sereno correturnos en cuatro hoteles. Es decir, que las noches que el sereno titular libraba, iba yo. Los domingos me tocaba uno de dos estrellas y más de 250 habitaciones del Port d’Alcúdia, que se llenaba de lo más selecto de entre los hijos de la Gran Bretaña y que justamente solían llegar las madrugadas de los domingos. Lo cual estaba bien, que las noches sin hacer nada se hacían largas, las jodías.

Y las criaturas llegaban a la tropical isla de Mallorca a las tres o las cuatro de la mañana muertas de sed, y a esas horas, el bar del hotel estaba cerrado y tampoco había gran cosa por la zona. Que los podía mandar a Magic o a Menta, que están al lado del hotel, pero no era plan. Así que las instrucciones que tenía eran que si alguno pedía algo para beber, me llegara hasta la máquina del cuarto de los empleados, sacara unas latas y se las vendiera. Costaban cincuenta pesetas y había que venderlas a doscientas, y el que estuviera esa noche en el trabajo se llevaba la diferencia. Tal cual. Así de sencillo.

La primera noche que me quedé solo en el hotel ya me vinieron clientes pidiendo algo para beber, así que nada, seguí las instrucciones. Aunque me daba cosica cobrarles las doscientas pesetas que me dijeron y les cobré cincuenta.

A la semana siguiente me dieron el toque, porque resulta que los clientes cuando iban al bar del hotel decían que cómo era posible que en la recepción les cobraran una cosa por la bebida y en el bar otra mucho mayor. También por las pesetas que dejaba de ganar el sereno titular, claro, pero eso sólo me lo sugirieron de forma no demasiado explícita.

Así que el resto de la temporada me saqué unos cuartos que ya no recuerdo en qué gasté. En fin.

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