Buenos días, ¿Tenéis un cigar?
No fue exactamente así, pero ilustra mejor la situación. Seis menos cuarto de la mañana, playa del Coll Baix, ni dormido ni despierto, que es lo que tiene acampar en una playa de piedritas de difícil acceso. Para el año que viene habrá que buscar una solución, que después, con el fresquito, a eso de la una del medidodía hay que volver y no es plan subir con las fuerzas tan justas.
Y durante unos minutos no me ví arriba. Lo que se llama momento Lucía
Además del calor, hubo algún fallo en la coordinación del suministro del desayuno, así que las fuerzas andaban algo justas.
Me pierdo. Iba por lo del cigar. No estuvimos solos. Llegamos los primeros y cogimos el sitio bueno, pero llegó a haber cuatro campamentos en la playa. Algunos miembros de uno de ellos subieron y bajaron dos veces. Así de cargados iban las criaturas. Vinieron en son de paz a ofrecernos calimocho y contarnos que llevaban unos treinta litros de bebida y ocho o nueve sacos de hielo. Después, de madrugada, consiguieron robarnos unas balizas flourescentes. Al rato, vinieron a pedir el cigarrillo.
La cámara, en la mochila. No me vino la inspiración.
Solaco criminal, paella en la Bodega del Sol y sorprendentes noticias… ¿Qué más pedir para el fin de semana que precede a la semana de los impuestos? Siii, ya está aquí el trimestre de nuevo.
Aunque el baño en un agua increíblemente limpia, tranquila y solitaria a las nueve de la mañana es de lo mejorcito que se puede hacer en esta vida. Me voy a ver un capítulo de Weeds y de cabeza a la piltra.


20 Julio 2009 at 11:13 pm
Este año tuvimos suerte y pudimos disfrutar de las estrellas, del amanecer, del sol, y también hay que decirlo: de los mosquitos y la sudada durante el regreso.
Pero que nos quiten lo bailao.
El año que viene, mas