Domingo sin fútbol
Callejeros Viajeros en la tele. Un gin tonic, 1/5 de Hendrick’s, 4/5 de Fever Tree y cáscara de limón, como manda el señor Nada, caprichito que me concedo de vez en cuando. Impagable la mirada de la dependienta del Club del Gourmet cuando compré la botella de ginebra y los botellines de tónica. No es que haya renegado del Southern Confort con 7Up, pero si que le he cogido cierto respeto a los refrescos azucarados. Y el portátil. Curiosamente menos caliente de lo que es habitual, que me temo que un día de estos me dejará tirado.
Primer domingo sin fútbol, aunque nadie lo diría, que Ricardo Izecson Dos Santos Leite ya ha pasado la revisión médica allá en los Brasiles. Ayer me indigné profundamente cuando en los deportes de Antena 3 no dijeron nada del Madrid. Descastados. Bueno, se me pasó rápido. Los conejos del Molino pueden con todo.
Esta tarde lo suyo hubiera sido ir a la playa, a seguir con el Criptonomicón, que este verano lo finiquitaré, y me tiene que dar tiempo a leerme dos novelas de Dexter. Ayer, que si que fui a la playa, me leí el primer capítulo del tercer libro. Fascinante ver como Stephenson intenta narrar el reparto de una herencia aplicando fórmulas matemáticas al valor sentimental, y por tanto terriblemente subjetivo, de los mochos. Busca tu mismo la definición de mocho según los Gomaespuma. Pero la obligación va antes que la devoción, y aún no hace la suficiente calor, como demuestra que no haya tenido que encender el aire acondicionado para enfrentarme a un zafarrancho de plancha de los que podría llamar épico.
El Piratpartiet ha sacado un escaño. Y aquí, mini patada en el culo al partido único, que han perdido votos y escaños. Paso a paso.
Me tengo que pasar más por aquí. Y por el Flickr. Al feisbuc que le den. Sólo lo tengo para espiaros. Aunque tampoco hay nada interesante por ahí. Porque las pasteladas no lo son, hostia puta.

