En campaña
Esta mañana hubo un rato en que me veía trabajando hasta las tantas. Esta semana había que preparar los impuestos trimestrales, y como no, los papeles se entregan a última hora. O no se entregan, que así va la pyme española. Autónomos incluidos. Y las dos próximas semanas no parecen que vayan a ser mejor. Pero tampoco creo que empeore demasiado el asunto. Hay que presentar los libros de las sociedades antes del día 30, y habrá que pegar alguna carrera, que los hay que deben pensar que si el contable pide algo, es para joder. Inexplicablemente, si se entregan los libros fuera de plazo no pasa nada. Absolutamente nada más allá de una mención en el registro que dice que se presentaron fuera de plazo. Santas pascuas. Así que no me preocupa si están o no están.
Es más, una vez den las 19:00 del jueves 30, me cojo vacaciones hasta el 11 de mayo.
Además he ganado un viernes, sumando las horas extra que he hecho esta semana. Será en agosto o en septiembre. Algún día que haga calor, que pueda quedarme en la cama hasta las tantas, habiendo salido por ahí el jueves anterior, tal vez al sitio ese donde estuvieron Jose y Juan, en ese que dicen que tocan jazz y tiene servicio de carretilla…
Si, habrá un mañana mejor.

