Una vez más, y ya van venticinco, se celebra la Mostra de cuina mallorquina. Este año han cambiado radicalmente el formato, ya que en vez de tener lugar en un recinto donde cada día se iban turnando cuatro o cinco restaurantes, se ha optado por crear menús en cada resturante. Un menú obligatorio de doce euros y otro a voluntad del restaurante. No es lo mismo, desde luego. Pierde mucho encanto, que era muy divertido el ambiente que se formaba, pero bueno, tampoco deja de ser una oportunidad de cenar fuera a un precio muy ajustado.
Viernes. Improvisamos. No había planes, pero a Jose y a mi no nos cuesta mucho ponernos de acuerdo en esta clase de asuntos. Así que nos fuimos, junto al tardón de turno, a ver que nos ponían en Ca’n Costa. Uno de los locales clásicos de Alcúdia, donde me cuentan que se come de escándalo. Y la verdad es que así es, el menú me soprendió gratamente. Riquísimo el frito de cordero, espectacular el lomillo de ibérico con salsa de higos y sobrasada, acompañado por patató y verduras al vapor y muy bueno el gató con helado. Una caña, cortado y copita de hierbas dulces al módico precio de doce euros. Si acaso, que encuentro el local algo barroco.
Barroco. Barroco tú
Ayer se me ocurrió hacerme habas con jamón para comer. Con un huevo frito y una Alhambra reserva 1925 bien fresquita para acompañar. Será que me tengo que ir ambientando, que dentro de una semana me escapo un par de días a Granada. Iba bien, pero estoy liquidando restos de la nevera y me quedaba un cuarto de tupper con helado de almendra (Hecho mio, por cierto), un pegote de mantequilla, dos barritas de chocolate de cobertura y un culillo de nata líquida… Si fundes la mantequilla, el chocolate y la nata juntos, queda un chocolate perfecto para acompañar al helado, pero que no deja de ser una bomba calórica. Aunque, demonios, un día es un día.
Con el cuerpo pidiendo clemencia, llegó la hora de volver a cumplir con la Mostra. En esta ocasión, Sa Plaça, de nuevo en Alcúdia y esta vez con casi toda la banda al completo. El menú, milhojas caramelizado de tumbet y butifarrón de primero, aunque aún estamos buscando el butifarrón, y bacalao con coulis de sobrasada y espuma de miel de segundo. Ambos muy buenos. Curiosa la espuma de miel con trocitos de almendra. Parecía turrón del duro, pero líquido. Tengo que buscar por ahí la técnica para hacerla. Raciones no demasiado espléndidas, pero suficientes. Diversidad de opiniones sobre el postre, Sabayón con naranja. A mi me gustó. En este menú no entraban las bebidas, así que al final salimos por unos dieciocho euros. El servicio, algo regulero.
Y ya hasta el año que viene, que espero que recuperen el formato antiguo. Aunque aún tenemos pendientes un par de salidas más antes del verano. Sólo para valientes.
