A veces los planes no salen bien
Del todo. Ayer me acosté pronto, apenas un par de minutos después de las once. El plan era levantarme a las ocho; ir a cambiar de nombre los tributos de la basura y el alcantarillado, que venían a nombre del antiguo dueño del piso; ir a que me comprobaran los niveles en la Toyota; llegarme al Corte Inglés y comprarme un jersey de lana azul marino y/o negro, que manda huevos que no he encontrado ninguno que me guste ni en Ca’n Picafort ni en Alcúdia; llegarme a la piscina y hacer los dos mil metros de cada día; y llegar a casa a las dos.
Todo iba bien, hasta que me despierto y pasan de las diez. Once horas durmiendo. No me veía capaz de tal proeza. Por lo demás, tuve que suspender los largos, me paré a comer un Kebab y llegué a casa a las tres y media. Pero he cumplido con todo lo demás, he tenido tiempo de recoger la colada, planchar y pasar el aspirador, así que me parece que este fin de semana voy a tener pocas obligaciones y mucho tiempo libre. Bien.


6 Diciembre 2008 at 2:36 pm
NO me hables de planchar… que tengo una montaña que da miedo…
16 Diciembre 2008 at 11:12 am
Y supongo que para lo de los tributos tuviste que ir al pueblo vecino, con lo que jode eso!.
16 Diciembre 2008 at 11:59 am
Si, es de traca que nos tengamos que desplazar al llogaret para mover cualquier papel.
Que además es un pueblo feo de narices. Al menos la cosa fue rápida.