Monthly Archives: septiembre 2008

El Putatriat y las mujeres (XI): Sixteen and…

La verdad, sonaba más a sixty, aunque la chica se esfuerza y además tiene algo más allá de una preciosa melena azabache negra que hace que se lo pueda perdonar semana tras semana. Me despierta mucha curiosidad la criaturica. Pero tampoco estaba dispuesto a soltarle diez mil pelas de las antes así como así, menos por cuatro yogures, cuatro bricks de leche, un bote de Nescafé y un frasco de masaje, casi una gilicompra en toda regla. Es que las cajeras del SYP siempre me atienden en inglés. Al menos de mayo a octubre.

Que si porque no hablo, que si porque soy alto, que si llevan ya demasiada clientela extranjera y no se fijan… Según el día, me da por seguirles el rollo, que vocalizar mal es muy útil para sonar a guiri, hasta que les enseño el DNI junto a la tarjeta de crédito y se quedan algo descolocadas. Otros días les digo que no soy extranjero en un tono más o menos paternal. Y otros, como hoy, me da por resoplar y quejarme. Pero no demasiado. No, nada. Cuando hago la compra sé que ya sólo me queda volver a casa, así que mi humor no suele ser demasiado malo.

Ah, la cajera que me atendió ya tiene pareja y no soy yo, maldita sea, pero si eres habitual de este chiringuito, habrás intuido que hay muchas mujeres que me atraen, pero que ahí se queda la cosa. Algo que me parece normal y que a veces creo que soy el único que piensa así. Que a estas horas mi principal preocupación es decidirme a poner una lavadora con ropa de manga larga, que mañana llegaré al piso a las tantas y ya va haciendo algo de rasca.

Hace un tiempo, ya sabría quien sería el primero en comentar esta entrada :P

En proceso de adaptación

Cambios, cambios, cambios… Nunca me han hecho demasiada gracia, pero se me cruzan por delante cada dos por tres desde hace una temporada. Y si no lo hacen, ya me encargo yo de salir a buscarlos por ahí.

El primero, el trabajo. Se me hace raro estar solo. Hubo un tiempo en que éramos tropecientos en la oficina (Manu, pásate por aquí) y aunque últimamente la cosa no estaba para tirar cohetes, de ahí a estar solo hay algunas diferencias. De todos modos el tiempo me pasa rápido, M80 me hace buena compañía y a las once meriendo, a la una me voy a nadar, a las dos y media como y a las cinco me voy a Electral.

Creo que en realidad mi nuevo trabajo es una farsa y estoy en una especie de Gran Hermano. Sólo así se explica que siempre que voy al baño suena el teléfono o viene alguien. Porque claro, lo que no es normal es que antes hayan pasado dos o tres horas de calma total y absoluta. Por lo que pueda ser, tendré que pedirle al jefe un teléfono inalámbrico. Por mi parte, ya me he hecho un cartelito indicando que he salido cinco minutos. Que lo siento mucho por los clientes, pero le tengo mucho cariño a mi regularidad intestinal.

El segundo, el Aygo. Le tengo que pillar el punto a la conducción. Tiene el desarrollo de las marchas más largo que el Polo y me desconcierta bastante ir a 50 km/h en segunda, cuando en el Polo a 60 ya iba tranquilamente en cuarta. Las suspensiones también son algo duras, pero ya estaba acostumbrado. Por lo demás, el pequeñín me encanta. El motor tira más que el Polo, se me cae la baba viendo la línea que tiene y en cuatro metros lo tengo aparcado. Hoy he aparcado frente al trabajo, zona cuando menos jodida para encontrar aparcamiento, me he ido a la una y a las dos y media seguía ahí el hueco. A ver quien es el guapo que se mete ahí. Yo :D

Aunque luego también me pasan cosas como no poder meter lo que me ha regalado mi banco en el maletero. Hubiera preferido que le hubieran pegado fuego a mi hipoteca, pero bueno, menos da una piedra.

Por cierto, poned gasolina pronto, que ha vuelto a subir el petroleo. Y ya sabéis que a la hora de subir los precios las petroleras son muy diligentes. Hay que decirlo más.

Croupiers

Lo suyo sería vestir a estos dos bellezones con sendos uniformes de croupier y cambiar la tienda por un casino. Para jugar ya estamos los que nos estamos aficionando al Texas Hold’Em. Este invierno tal vez nos dediquemos a desplumarnos mutuamente. Con fichas, claro.

All in!

Susana y Estefi junto a una caja de fichas de casino

Fumar acorta la vida

Era la cabecera de la sección Lo que mata es la humedad de Gomaespuma. Pensaba que era cosa de algún cantante pirao de los que sacaban de vez en cuando, pero no. Hay otro vídeo más largo, en el que se ve como al tío le van sacando las cajetillas de tabaco en un programa de una tele alemana y le dicen que tiene que componer una canción con los mensajes y cantarla imitando a Ricky Martin. Se pone, lo hace y sale esta obra de arte.

Que grande Stefan Raab. Dedicado a los incondicionales de ese asqueroso vicio.

Toyota Aygo Blue

Podría haber esperado un poco más, hasta marzo, cuando le tocaba pasar la ITV al Polo, para cambiar de coche, pero a mediados del mes pasado me puse a ello. Ya tenía decidido que coche comprar, así que la cosa fue tan rápida como ir, pedir precio, tasar el Polo, pedir la financiación y en cuanto la Toyota Kreditbank GMbH me consideró solvente, probar el coche, comprobar que quepo dentro (Otra cosa es el que se siente detrás mía) y en dos semanas lo tenía aquí, en una estaba matriculado y desde el jueves me paseo con un coche nuevo. Un flamante Toyota Aygo Blue. Con su color gris antracita metalizado, su aire acondicionado, su ABS, su radio CD con toma para mp3, sus cuatro airbags y su Parrot, que ha hecho muy buenas migas con el 6151.

Y creo que he hecho una buena jugada. Resulta que había una oferta que se me hacía muy interesante, ya que aunque podría haber pagado el coche al contado (Nunca me alegraré lo suficiente de poder ahorrar), hice números y me resulta mucho más rentable dar la entrada, financiar el resto y dedicar ese dinero que financio a acortar la vida de mi hipoteca. Que sesenta euros al mes durante siete años no suponen mayor molestia, comparado a la idea de acabar de pagar la hipoteca antes de jubilarme y ahorrarme aproximadamente el mismo importe que adelante en intereses.

Además está exento del impuesto de matriculación, el seguro a todo riesgo me sale por 359 euros, con una franquicia de 90 en robo, incendio y lunas, y el primer medio año se me queda la cuota en 60, descontando el seguro del Polo. De IVTM creo que también paga una miseria y atención, el consumo en ciclo combinado es de 4,6 litros a los 100 kilómetros. El maletero es mini, pero es que normalmente no llevo demasiados trastos y si fuera necesario, tumbo los asientos de atrás y gano algo de espacio. Ya el viernes hice un aparcamiento de los imposibles, en cuatro o cuatro metros y medio. Una pasada. Resumiendo, no gasta y ocupa poco. Se ajusta a mi filosofía vital a las mil maravillas.

De momento no os puedo contar mucho sobre las sensaciones que me produce conducirlo. Conducir no es algo a lo que le de mucha importancia. No me pone palote. De todos modos, no se van mucho más allá de las que me producía el Polo. Si acaso, que encuentro las marchas algo durillas.

Si pinchas en la imagen, irás al álbum de fotos del Aygo en mi cuenta de Flickr.

Cuentarrevoluciones de mi Toyota Aygo

Susana

Desprevenida en el Coll Baix, mientras esperábamos que se hiciera la hora de irnos.

Susana en el Coll Baix

Mi segundo coche

Abril del 2000. Ocurrió algo terrible. Me petó el disco duro del ordenador y perdí una cantidad brutal de datos. Pero lo que son las cosas, con el tiempo no he echado de menos esa información. Un poco antes, en marzo, me había comprado todo un Volkswagen Polo. Segunda mano, con un año y diez mil kilómetros.

Andaba enredado con los bancos. Quería comprarme un Polo TDi que se iba a dos millones y medio de pesetas (Unos quince mil euros) y en el banco se lo tenían que pensar. Y un sábado volvía de Palma cuando me fijé en un Polo que tenían expuesto en la Renault de Ca’n Picafort, cuando en Ca’n Picafort había algún concesionario más que la Mercedes. Si, somos un pueblo un poco raro. El lunes me acerqué a preguntar, el martes les dije a los del banco que me haría falta menos dinero, que con un millón trescientas mil pesetas me conformaba y el viernes ya era mío.

Gasolina, cincuenta caballos, 1.000 cc, todo manual, pero todo un Volkswagen. Para ser lo más sencillo de los de Wolfsburgo, todo un señor coche. Un cambio enorme respecto al Fiesta. Sólo una puerta del Polo pesaba la mitad del Fiesta entero. La sensación es que era mucho más coche. La verdad es que la línea del coche no me acababa de gustar, pero me le cogí el punto. ¿Como no me iba a gustar un coche austero, duro y que a veces me daba la impresión de ir en un tanque de lo robusto que es? Ingeniería alemana, fabricación española. Dio muchos viajes llevando y trayendo material de construcción y sacos de escombros cuando estuve con la reforma del apartamento. Ni una pega. También subió y bajó tres veces del Coll Baix.

Esta mañana iba por los 138.300 kilómetros. Los achaques han sido misteriosamente parecidos a los del Fiesta. También me cargué la puerta del piloto, aunque esta vez fue una señora que me embistió y no como me pasó con el Fiesta, que abrí la puerta sin mirar y pasó lo inevitable. Y el óxido. El techo está de pena. No me extrañaría que la solución a los problemas de corrosión fueran cambiar el techo enterito. Tuvo una temporada hace casi dos años que no quería arrancar por las mañanas. Se acabó solucionando con un cambio de batería. Los del taller casi se vuelven locos intentando averiguar que tenía. Bueno, eso ya os lo conté en su momento.

Y supongo que este año tocará jubilarlo.

Mi Volkswagen Polo

Feliz cumpleaños GNU

Me he enterado en Kubuntu-es que el próximo día 27 hará venticinco años del anuncio público del proyecto GNU. Algún día me entretendré en contaros las cosas que puedo hacer en el Lenovo con un sistema libre. Y eso habiendo pagado religiosamente mi licencia de equispé, piratillas :-P

Durante unos segundos piensa en esto. Imagina unas elecciones generales donde todo el voto es electrónico. ¿Prefieres que se utilicen programas que sólo el fabricante sepa como funcionan o programas que cualquiera pueda saber como funcionan? Seguramente tu no sabrías ni por donde empezar, pero una comunidad muy numerosa estaría al tanto y sería muy difícil un fraude. Que después salga Jack Johnson o John Jackson es otra cosa.

Lo explica mejor Stephen Fry. ¿Y quién es Stephen Fry? Pues un señor que salía en L’Escurçó Negre, en Els Joves y que es el narrador de Pocoyó en inglés, entre otras cosas. Ah, improve your english skills!