Habrá que jugar
Marca en tu agenda la siguiente cita. Domingo, a las ocho y media de la mañana en España, dos y media de la tarde en Pekín. Buena hora para intentar un imposible en el estadio Wukesong.
Nuestro equipo de baloncesto no ha estado demasiado fino durante la competición. Espesos en ataque y con números muy mediocres en un aspecto del juego tan importante como son los rebotes defensivos. Aún así, sin la brillantez de otras ocasiones, se ha cumplido el objetivo y nos las veremos de nuevo con Bryant, Anthony, Howard y demás.
Que habrá que jugar, digo yo. Me conformo con pasar un día y medio pensando que se les atragantará la zona 1-3-1 que Aíto escondió en el partido anterior; que Pau demostrará porque es un all-star y le saldrá el partido de su vida; que Ricky robará unas cuantas pelotas que serán canasta fácil en contraataque, las únicas veces que correremos, porque estiraremos las posesiones al máximo, que no queremos intercambio de golpes; que Mr. Catering (lesionado) Rudy les hará pupita desde el 6,25, o con bandejas mates, o con tiro a media distancia, o como sea; que los árbitros pitarán los constantes pasos de salida de los americanos, que se juega con las reglas FIBA…
Pase lo que pase, que este oro está carísimo, cuando acabe el partido, me tengo que acordar que este grupo lleva tres finales, tres, en tres años.

