En una tumbona en las dunas
Se nota que llega agosto. Hoy no me ha llegado ni un sólo correo electrónico. Las páginas que visito apenas tienen actividad. Los foros, más de lo mismo. Eso si, los desgraciados que se dedican a hacer ruido con las motos a las tantas no se toman vacaciones. La madre que los parió.
Y yo me estoy dedicando a pasar las tardes en la playa, tirado en una tumbona, disfrutando de la brisa. Que en la playa se está bien cuando se está fresquito. Lo demás es masoquismo. Me he leído El Economista Camuflado, que me ha dejado algo frío, la verdad, y hoy he vuelto a ponerme con el Criptonomicón.
Pero a los diez minutos me entra el sueño y me da igual que sean las seis y media o las siete de la tarde. Me quedo fritico, como mi sobrina. Y eso, que todavía queda agosto.



