Archivados en Julio 2008


En una tumbona en las dunas

Se nota que llega agosto. Hoy no me ha llegado ni un sólo correo electrónico. Las páginas que visito apenas tienen actividad. Los foros, más de lo mismo. Eso si, los desgraciados que se dedican a hacer ruido con las motos a las tantas no se toman vacaciones. La madre que los parió.

Y yo me estoy dedicando a pasar las tardes en la playa, tirado en una tumbona, disfrutando de la brisa. Que en la playa se está bien cuando se está fresquito. Lo demás es masoquismo. Me he leído El Economista Camuflado, que me ha dejado algo frío, la verdad, y hoy he vuelto a ponerme con el Criptonomicón.

Pero a los diez minutos me entra el sueño y me da igual que sean las seis y media o las siete de la tarde. Me quedo fritico, como mi sobrina. Y eso, que todavía queda agosto.

Un uso más para la sandía

No tengo valor para publicar la imagen en cuestión. No es que me vayan a cerrar el chiringuito, ni que tenga demasiadas manias, pero a la sandía hay que respetarla. Hay que honrarla. Hay que quererla. Además, este es un sitio para todos los públicos.

Llegué a dicha imagen desde Gamerah. Que también tiene delito, para qué engañarnos.

Vean, vean.

Y el filipino este la ha mancillado, ha sacado fotos y las ha puesto en el Interné… Y seguro que ni están casados, ni son pareja de hecho y… y… hasta puede ser que la sandía sea menor de edad y la engañara diciéndole que sólo la puntica…

¡Yo te maldigo, copón!

Vía | El Bizarro Blog de Hayato

Actualizado a 2.6

Mientras acaba una lavadora que he puesto hace un rato, me ha dado por actualizar el chiringuito. Wordpress es un gran invento y Wordpress Automatic Upgrade hace la vida un poquito más fácil.

Sólo un poco. Voy a tope de trabajo y este agosto me temo que me va a tocar trabajar aún más de lo habitual. Ya os contaré.

La señora Vera

One more time

Ni Autan ni leches

Hay que joderse. Resulta que hay gente más predispuesta que otra a ser picada por los mosquitos. Según sesudos estudios, entre otros factores, el olor corporal puede atraer sobremanera a esos bichos. Debo oler como jabugo sobrassada de porc negre para mosquitos, que ayer y antes de ayer me han dejado fino, los muy hijosdeputa. Las muy hijasdeputa, hablando en propiedad. Que pican los mosquitos hembra, como no. Los machos prefieren picotear la fruta. No van de tocar las narices a los demás, y eso debe ser algo más inherente al género que a la especie.

El caso es que más me vale mantener los dedos en el teclado, que como los lleve a las picaduras, y mira que me lo pide el cuerpo, aún acabaré en urgencias. Cagontó.

Conformarse con poco

Es uno de mis peores defectos. Hay veces que debería ser un poco más ambicioso. No lo confundas con codicioso. Ni con juegos de suma cero. Tampoco creas que hablo de dinero.

Y por supuesto, no creas que me quita el sueño.

A eso me refiero.

Aforismo.

H2O

Una de las fotos que saqué el domingo, trasteando con el macro. Detalle de la mochila que estrené en la bajada al Coll Baix.

Detalle de una mochila

Un 30% de posibilidades de lluvia

Para hoy domingo 13 de julio en Alcúdia. Que no sé porqué no se dejan de tonterías y anuncian que va a llover y punto. Hoy día los meteorologos afinan de tal forma que no me extrañaría que manejaran el clima a su antojo.

Al final fueron cuatro gotas. Nada serio, aunque Juan dice que hubo un momento en que llovió fuerte. Si, recuerdo vagamente como la lluvia torrencial nos arrastraba hacia el mar, donde estaban los niños del pepino dispuestos a llevarnos con ellos hacia las profundidades del Mediterraneo como hacen con todos los incautos que acampan en la costa…

Menos mal del Nestea de melocotón blanco orín de Ángela, que me ayudó a mantener la cordura en momentos tan difíciles. Uno no se juega la vida todos los días. Y esos gritos de matar humaaanoos tampoco ayudaban.

Ya te puedes imaginar, querido lector, querida lectora, que el tiempo no nos acompañó, pero nos lo pasamos bien en el Coll Baix. Tampoco cambió que de dormir, más bien poco. Joer, no me cuesta nada quedarme fritico por las tardes en las Dunas, pero es llegar al Coll Baix y ya sé que hay poco que hacer.

No es que Michh descubriera que tiene el síndrome de Diógenes o que haya acabado en la indigencia. Es que teníamos el campamento algo desordenado y nos entró una extraña obsesión por las bolsas de basura. Vacías, no os penséis.

Y casi que me voy a la cama, que no me aguanto y mañana me reincorporo al trabajo. Otra triste crónica por escribir. Iré subiendo algunas fotos de la acampada a mi cuenta de Flickr, que la tengo algo abandonada.

Michel en el Coll Baix