¿Y qué te cuento?
Se me quejaba mi vecinita del estado de abandono del chiringuito. Es que no tengo mucho que contar, la verdad. A ver si se aclara algo el tiempo, desempolvo la 400D y al menos voy sacando fotos, que estoy de un apático que da asco.
No tanto. Este fin de semana he aprovechado algo el tiempo, y al menos he limpiado el piso. Hasta me he atrevido a darle un meneo al balcón, que está que da pena. Si, está que da pena porque pide a gritos un repaso serio. Que ya será el sábado que viene.
Y ayer, karma del bueno. Del bueno de verdad. Se vino Mari a cenar al Molino y pocas compañías me resultan tan gratas como la suya.

