Experiencia bíblica
Jugaban Nadal y Djorovic la semifinal del torneo de Hamburgo, iban por el segundo o tercer juego del tercer set y suena el timbre. Asomo un ojo por la mirilla y veo a dos sujetos pulcramente encorbatados. No. Con camisa de manga corta no pega la corbata. Mal rollo.
Descarto que sean agentes de seguros, inspectores de hacienda o agentes del CNI. En sábado no los veo trabajando. Eso de la corbata con manga corta es de comerciales chungos de telefonía. O de testigos de Jehová. ¿Jehová? Penitenciagiteeeeee!!!!. Efectivamente, me dicen que están compartiendo con los vecinos una experiencia bíblica. Si me hubieran contado que lo que compartían era una experiencia religiosa, quizás me hubiera dado la risa. El clan Iglesias ha hecho mucho daño a este país, maldita sea.
Estaba interesante el tenis y espesito el que escribe. Les tenía que haber hablado de esa religión que promete un paraíso de volcanes de cerveza y fábricas de strippers, cuya iglesia en España está en trámite de constituirse legalmente ante el Ministerio del Interior. Pronto podremos marcar su casilla en la declaración de la renta, comulgar con albóndigas y salir en procesión vestidos de pirata. En fin. Me he despachado tranquilamente diciéndoles que soy ateo y que iban a perder el tiempo conmigo. Tendrían prisa o me vieron muy decidido, que se conformaron con darme las gracias y se fueron a incordiar a otra parte.
He aprendido que a la gente no le gusta perder el tiempo. A las academias de idiomas las despacho rápido. No sigas que no me interesa, gracias. Alguna vez tendré que probar a hablarles en inglés, a ver como responden. A fin de cuentas, los que llaman son teleoperadores, no profesores. A los que quieren que me cambie de compañía de teléfono les digo que si me garantizan una cuota mínima mensual de 6 euros me cambio, sino, no hay nada que hablar. A los que me quieren vender vino, que no sigan, que soy abstemio. O cervecero, si ese día estoy conversador, y eso si es cierto. O que el vino me da ardores, si ese día estoy sincero. Así, todos contentos.

