Una encuesta
A eso de las doce del mediodía sonó el teléfono. Una señorita quería compartir algo de su tiempo conmigo y hacerme una encuesta que apenas duraría unos minutos. Concretando, siete y unos cuantos segundos. En ese momento no me pareció buena idea cortarle, que hubiera sido lo habitual. Me dejó algo perplejo que trabajara en domingo, a la hora del vermut. Que yo ya tenía el Martini Rosso con dos aceitunas y hielo listo.
Las preguntas, raras. Pero raras, raras. Primero me pregunta por los cacharritos que tengo. Menos video VHS, de todo, que estoy hecho un jodido consumista, friki del 15. Lo mismo que tú, querido lector, querida lectora. Luego que si tengo internet. Después la cosa se empieza a enrarecer. ¿Conoce alguna marca de papel de fumar? ¿Ein? Anoche me paró la benemérita, en el semáforo del cruce de Sa Pobla. El agente me preguntó hacia donde iba, si vivía en Ca’n Picafort, que era donde iba, y finalmente, si llevaba drogas, todo eso mientras rastreaba con la linterna el interior del coche. Me dejó seguir sin más.
Siguiendo con la encuesta, tras el papel de fumar, me preguntó por las universidades a distancia. Lo mismo que el papel. Que cuales conocía, que si había visto publicidad, que si hacía uso de las mismas… Después me preguntó por la Moto GP, con lo cual la cosa cogió algo de sentido, y finalmente, me preguntó si iba a votar en las generales, a quién votaría y a quién voté en las últimas. Prefiero no contestar, le dije.
En fin. Que ya el martes me reincorporo al trabajo tras unas vacaciones en las que no he dado un palo al agua. Entre otras cosas que debía haber hecho estaba el cambiar la plantilla de la bitácora. Freshy es un tema genial, pero más de una vez, de dos y de tres me he encontrado visitando páginas que la usan. Y hay que ser algo más original.


