Archivados en Junio 2007


Oyendo panderetas

Me decía Kika esta tarde que le hacía gracia la expresión estar más mosqueado que un pavo oyendo panderetas…

Estaría muy bien contaros como hay días que se me hinchan los huevos en el puto gallinero, pero va a ser que no. El día menos pensado abro esa bitácora anómina que he comentado alguna vez y ahí si que no voy a dejar títere con cabeza. Aunque seguramente ahí lo de menos serían los cabreos.

Voy a ver un peli. Dead or Alive. Mala a más no poder, seguramente, pero me vendrá bien para quitarme el berrinche.

Me cago en todos los que atentan contra el orden natural de las cosas :P

Cuscús con pollo y pimientos

Gran invento el cuscús. Lo probé por primera vez hará casi dos años en Es Vedrà, en Santa María. Me gustó tanto que este invierno compré un paquete y fui haciendo probaturas hasta llegar a esta receta. Ingredientes para una persona, cómo no.

Picamos la pechuga en trozos pequeños, pero tampoco demasiado pequeños, le añadimos sal, pimienta negra y tomillo y lo dejamos que repose en un cuenco con aceite de oliva. Mejor si esto lo hacemos la noche anterior, pero eso tú mismo. A continuación freimos lentamente el pimiento verde, partido en trozos, en aceite de oliva con un diente de ajo.

Cocinar el cuscús es muy sencillo. Hay que llevar a ebullición el caldo y retiralo del fuego. He usado caldo que tenía congelado, que me salió muy fuerte de sabor, aproximadamente medio litro al que le he añadido un cuarto de agua. Antes hemos mezclado el cuscús con una cucharada de mantequilla y un chorrito de aceite, y nada más retirar el caldo del fuego, se vuelca en él. Espera unos seis o siete minutos y ya está. Vigila que no se vaya a pasar y remueve de vez en cuando, para que los granos queden sueltos.

Y para acabar, hay que volcar el cuscús en una sarten con una gota de aceite, saltear un momento y añadir el pollo y el pimiento verde, remover y a la mesa.

Cuscús con pollo y pimientos

1/2 vaso de cuscús
caldo
1/2 pechuga de pollo
1 pimiento verde
1 diente de ajo
aceite de oliva
pimienta negra molida
sal
tomillo

Impresionante galería de fotos

De buena mañana, revisando los RSS, me he encontrado con la impresionante galería de fotos de G.A.O. en Flickr, donde hay una cuantas de la zona norte, desde Pollença hasta Ca’n Picafort. Un ejemplo.

Playa

Vía | Tonyworld

El niño gilipollas que quería volar

Pasaos por la bitácora del Niño gilipollas que quería volar.

Se acabó el desasosiego

¡Uf! Al fin acabó la segunda temporada de Prison Break. Se acabó este sinvivir, donde saltarse un capítulo te llevaba directo a la perdición. Es que con cada episodio casi se podría haber hecho una película de las mil vueltas que ha tenido la serie.

Ahora, a por la tercera. En otoño se estrena en la Fox americana. Veremos por donde va la cosa. No jodamos.

Pronto acabará también Héroes y entonces será cuestión de ponerme con el Okami, que lo tengo abandonadito. Y eso no puede ser.

Imagen promocional de la tercera temporada de Prison Break

Resultados 2007

Se me ha ocurrido calcular los resultados de las elecciones del día 27 en Ca’n Picafort. Porque no tenemos ayuntamiento. Paradojas de la vida que me ponen de muy mala hoxtia, pero ese tema lo dejo para otro día.

He utilizado un simulador muy útil de la Ley d’Hondt para hacer los cálculos de los regidores. La Wikipedia te explicará mejor que yo lo que es la Ley d’Hondt. Me ha costado bastante encontrar los datos de las mesas de Ca’n Picafort, así que he usado los datos que aparecen en picafort.net.

Dado que en 2003 había una población de 5.391 habitantes censados, que ahora mismo debe ser mayor, el ayuntamiento debería tener 13 concejales. Está explicado en la página de las Elecciones Locales 2007 del Ministerio del Interior. Aunque no he conseguido ni los votos blancos ni los nulos, harían falta bastantes para alterar los resultados, ya que hay que obtener un mínimo del 5% de los votos para optar a un concejal.

Cuadro con el reparto de regidores según la Ley d'Hondt

En fin. No sirve de mucho, pero es muy curioso ver como funciona la Ley d’Hondt. He abierto un tema sobre este asunto en el foro de picafort.net.

Agenda de la semana

Ayer cumplió un añito Ariadna. Hoy es el cumpleaños de Ós, que se ha pasado por la oficina y no se ha pagado nada, el muy cabronazo. Mañana hará un año que me instalé en el apartamento. Pasado comeré croquetas, que ayer me tiré una hora picando pollo y hoy me han dado las tantas preparando la masa. Claro que también estaba liado haciendo lomo a la sal y una variante de la compota de manzana con la que lo suelo acompañar. Me ha dado un idea que ya os contaré un día de estos.

El jueves acaba la segunda temporada de Prison Break en la Sexta, que lo hace hoy en Fox. El día siguiente acaba la dimisionaria. Siempre pensé que sólo quedaríamos los buenos y, salvo alguna excepción como el mamón que hoy cumple años, así está siendo. Tanta paz lleves como la que dejas, querida :P

Y el sábado. El sábado. La batalla del Ebro. Cerquita de la tele estaré.

¡Ronda!

A mediados de los noventa, en el Poli jugábamos a la Ronda. Se empezaban las partidas a las ocho y duraban hasta las tres. Debería confiar en que los mendrugos que ahora ocupan nuestro lugar mantienen vivo el juego, pero si dudo de que nos lleguen a pagar la pensión cuando nos jubilemos, son capaces de haberse pasado al truc los muy bellacos. En fin. Esta es, de momento, la mega entrada en Putatriat.net. Que ya sé que me odiaréis, manada de cotillas, que estáis esperando que destripe mis intimidades por aquí :P

Como diría el general Tani, al turrón.

Nos hace falta una baraja española sin ochos ni nueves, un compañero o compañera y dos contrincantes. También le podemos añadir pistachos y copazos de hierbas dulces con hielo, pero eso a gusto de cada uno. El objetivo del juego es coger cartas del centro de la mesa y llegar a treinta puntos. Al final de la entrada os diré como se cuentan los puntos. Es más complicado explicar la mecánica del juego que jugar, pero voy a ver si lo consigo. Os aseguro que en cuanto hayais jugado un par de manos lo tenéis hecho.

Se ponen cuatro cartas boca arriba, cuyo valor no debe coincidir (No puede haber dos cuatros, por ejemplo) en el centro de la mesa y repartimos tres a cada jugador. Empieza a jugar, siguiendo el sentido de las agujas del reloj, quién esté a la izquierda del que ha repartido. Y se trata de coger cartas. Repartiendo han salido un as, un dos, una sota y un rey al medio, as, tres y sota para el jugador que empieza. Los palos no se tienen en cuenta en este juego.

Aquí el jugador uno puede elegir entre coger la sota o coger el as. Conviene coger el as, porque como está el dos, lo arrastra y consigue una carta más. Veamos.

El as se lleva un as y un dos

Entra en acción el jugador dos, que tiene un as, un siete y un caballo. Tira el as, porque el siete daría opción al siguiente jugador a llevárselo y arrastrar la sota, y el caballo haría que pudiera llevarse la sota, el caballo y el rey.

El jugador 2 tira un as

El siguiente jugador tampoco tiene ninguna de las cartas que hay en juego, por lo que opta por tirar un siete. Mal hecho, porque se arriesga a un K.O., que se produciría si el jugador siguiente tirara otro siete. Importante, el siete no tiene que estar en la mesa anteriormente para que sea un KO. Fijaos que el jugador dos tiene un as y lo ha tirado, pero no ha hecho K.O. al jugador uno que también había tirado un as porque éste ha cogido el as que estaba en la mesa. Un K.O. es sólo sobre la carta que suelta el jugador que va antes que nosotros y no coge ninguna de las que hay en la mesa.

El jugador 3 suelta un siete

Siempre que no te puedes llevar cartas de las que están en medio de la mesa te expones a un K.O. Con la práctica llegarás a saber cuando te van a caer tres K.O.s seguidos, que los naipes es lo que tienen. Son muy puñeteros los jodíos.

Y ahora llega el momento del cuarto jugador, que lleva un siete, un seis y otro seis.

Cuando llevas dos cartas iguales, tienes una ronda, es decir, te puedes anotar un punto. No estás obligado a cantarla hasta que te toca jugar, siempre antes de soltar la primera carta, y en el momento en que alguien canta ronda, si otro jugador lleva otra puede cantarla. Entonces hay dos puntos en juego y serán para el que tenga la pareja más alta. Cuidado que aquí una ronda de ases es lo más bajo. Quizás si la ronda es baja no conviene cantarla, porque es probable que la pierdas y le des un punto a la pareja contraria y además informas que llevas dos cartas iguales, pero eso ya lo veréis según cojais práctica en el juego.

No es el caso, pero si tenemos tres cartas iguales, tenemos un rondín. Podemos cantarlo como ronda y dar la sorpresa cuando hayamos jugado nuestras tres cartas. Serían dos puntos. Nos podemos apuntar un punto al cantar la ronda, si nadie lleva otra, y el otro punto cuando tiremos nuestra última carta. Y aún más. Cuando hay ronda, en vez de cantarla (¡Ronda!, por si no os lo había dicho), puedes golpear dos veces con el puño en la mesa, como quién llama a una puerta, y el resto de jugadores deben darse por enterados.

Volvamos con el jugador cuatro. Como es el último en jugar, porque además es quien reparte las cartas, canta su ronda, ya que no hay otra y gana dos puntos. Además, tira su siete de bastos, acompañando el movimiento con un sonoro ¡K.O.!, sobre el siete de espadas que había soltado el tercer jugador, se lleva también la sota y otro puntito más para el saco.

El jugador 4 hace un KO al siete de espadas que ha soltado el jugador tres

Hay una tercera forma de conseguir puntos. Si con una carta somos capaces de llevarnos todas las que estan en la mesa, la limpiamos y eso equivale a un puntito. Y a que nuestro compañero tenga opción de hacer K.O. y limpio, ya que el jugador que va detrás nuestra tira una carta, y si se produce un K.O., son dos puntos. Uno del K.O. y otro del limpio.

Además está el ReK.O. (Léase Recao), que es cuando hay un K.O. y el siguiente jugador hace un K.O. sobre un K.O. Y si el siguiente jugador tuviera también la misma carta, sería un San Vicente, difícil de ver, ciertamente, pero de vez en cuando pasa. Jugando con dos barajas, se puede dar el caso de un San Mateu y un Cagondeu, pero ahí está claro que el juego se ha desmadrado y más de uno se está pasando de listo. Si estuvieras en el salvaje Oeste seguramente alguien habría caído atravesado por un balazo.

Importante: el último jugador en coger alguna carta es quien se lleva las que queden en la mesa en la última mano. Y poco más. Ya sabes como se desarrolla una partida. Tres manos, tres naipes cada jugador por mano.

Veamos ahora como funciona el asunto de los puntos. Cada carta que cojamos se amontona boca abajo, y los puntos, debajo de esas mismas cartas, pero boca arriba. Recordemos, los puntos se obtienen con los K.O., las rondas y los limpios. Cada punto vale un punto, pero ir amontonando cartas tiene su recompensa. A partir de las veinte cartas, las cartas boca abajo valen un punto, y los puntos dos. Si no llegamos a veinte cartas, un punto valdrá un punto y una carta boca abajo nada. Tu mismo.

Es un juego muy sencillo, se aprende en un momento, y muy rápido. Probadlo alguna noche que no tengais nada mejor que hacer.