Guía de superviviencia para gambiteros (II)
Y llegó la hora de la juerga y el cachondeo. Una vez convenientemente disfrazado el novio, los nueve magníficos salimos a comernos Ibiza. Con patatas. A pesar de la media de edad del grupo.
Habíamos conseguido entradas para Privilege y Space por 20 euros. Gran jugada que nos aliviaba el presupuesto. Casi que no cabíamos en nosotros mismos de satisfacción. Empezamos por el puerto, en un garito que nos hizo gracia. Aunque más que el garito, fue la camarera la que nos hizo gracia. Tremenda camarera. Y tremendos pelotazos. Mucho hielo y poco licor. Estuvimos haciendo el gamba hasta las tres, hora de buscar un taxi para ir a Privilege. Momento captado en la imagen de abajo. Así está la juventud española, en caída libre. Caminando hacia la parada, nos asaltó más de un ticketero, que nos ofrecían entradas gratis a todos lados. Si. Gratis. Nos fijamos en las entradas que nos vendieron y lo ponía bien claro. Invitación, prohibida la venta.
Venció el pensamiento positivo. Pudo haber sido peor.

Cuarto consejo gambitero: Resiste la tentación y espera que se haga tarde. Tendrás entradas gratis para allá donde quieras ir.
Privilege. La discoteca más grande del mundo. Grande de cojones, si. En la entrada, cacheo. No dejaban pasar cámaras, pero yo llevaba la Exilim y el portero no me hizo dejarla en consigna. Música machacona hasta decir basta. Sobra decir que mejor el pumpumpumpumpumpum con el Casiotone tocado por un niño de dos años de fondo que lo que se escucha por aquí. El reguetón debe estar proscrito en esa isla. Bien. Ni una sola gogó, todos del club del pepino. Y… buino. Había que ir. No creo que vuelva a pisar un sitio así. Más que nada, porque estaba algo fuera de lugar. A las seis salimos y nos encontramos con un autobús que nos llevaba gratuitamente a Vila.
Quinto consejo gambitero: Hay un autobus que circula de club en club y no cuesta nada, así que si no te importa esperar un poco, puedes olvidarte de los taxis
El autobús, que después nos enteramos que llegaba hasta Space, nos dejó cerca del puerto y fuimos a dar un bocao por allí cerca. No se nos ocurrió preguntar los precios, y nos encontramos con que nos cobraron 6 euros por un zumo de naranja. Supongo que deben traer a algún mayordomo inglés para que seleccione las naranjas una por una y las exprima manualmente, porque vamos, hay que joderse.
Y en Space, pues poco que contar. Que me impactó ver como uno de los porteros pegó un imán con el precio de la entrada. Cuarenta y cinco euritos. Aquí si que me requisaron la cámara. Dos euros por guardarla. A las nueve y media, retirada. Al hotel, a desayunar y al avión. Llegué a casa a eso de las cuatro menos poco, y no pillé la cama hasta las diez. Más de 36 horas en pie.
Eso si. No pienso salir en lo que queda de verano.



27 Junio 2007 at 10:13 am
me ha encantado, espero que la persona que organizara la despedida tome nota, ya que os hubierais ahorrado un par de euros y a lo mejor lo podríais invertir en el regalo de boda o en el traje o Dios sabe en que.
27 Junio 2007 at 10:35 am
Una pequeña rectificación… sí que había gogós, vestidas con traje largo dorado. Posiblemente estabas en trance con la música y no lo apreciaste… Sobre las entradas, si… pagamos 20 €, pero habríamos pagado 30 € tranquilamente… es como digo yo un beneficio mutuo, nosotros no pagamos 70 o 80 € entre las dos y ellos se ganan 20 € ( debo estar demasiado acostumbrado a los trapis… ), además con semejante camarera nos habría vaciado los bolsillos si lo hubiese pedido… jejeje. Por cierto eres un campeón, todavía estoy sorprendido con tu aguante.
27 Junio 2007 at 2:57 pm
Del aguante… si fuisteis los que menos bebieron… Menuda resaca tube…
27 Junio 2007 at 4:46 pm
Ya no es cuestion del alcohol… muy a tu pesar eres tú, la decadencia y tal…
27 Junio 2007 at 6:58 pm
Si, y el bañito en la piscina…sublime!!!