Putatriat vs unas cuantas hormigas
Ya he vuelto de la península y todo estaba en perfecto orden. O eso parecía. Hace unos meses descubrí un uso muy especial para mi aspirador. Acabar con las hormigas, porque como se me ocurra dejar una miga de pan, se me llena el piso. Se cuelan por el pasillo, pasan por debajo de la nevera, suben por el mueble, caminan sobre el silestone y embocan el mueble que tengo como despensa. Hasta que veo el pastel y mi ira, y mi balleta, caen sobre ellas.
Cuando me fui dejé la cocina rabiosamente limpia, que me lo veia venir. Así que nada más llegar y comprobar que algo se me escapó, ración de aspirador y balleta. Las muy cabronas se han hecho fuertes en unos pequeños huecos que hay entre el suelo y el marco de la puerta del baño, nada que no se pueda arreglar con un buen insecticida. Y en diez minutos ya tenía la situación controlada.
Pero no me acaba de cuadrar la invasión. Hasta que he ido a meter el pan de aceite, delicioso, por cierto, en el congelador y he comprobado que no lo dejé cerrado del todo. Dantesco panorama. Hormigas atrapadas en hielo pegado a los cajones y la puerta del congelador…
Buino, tenía que limpiarlo algún día, así que nada, que ya sabéis que soy muy apañao. En un par de días, la horripilante crónica de un viaje en el cual casi llegué a aborrecer la cerveza.


29 Diciembre 2006 at 9:38 am
Pobres hormiguitasssssssss! Alimentalas hombre, que a ti te sobra la comida.
Estos ricos, que nunca comparten nada…
Ja ja ja
29 Diciembre 2006 at 9:40 am
Por cierto, se me olvidaba, es el momento perfecto para que le pidas a los “reyes magos” este maravilloso terrario de hormigas para tu disfrute.
Será tu forma de mostrarles tu poder, tu maldad. Las capturas y las dejas encerradas allí dentro. Mientras de vez en caundo las vigilas comiendote un delicioso pastel dulce.