El día que no creí en las casualidades
Da vueltas la vida. Muchas, tantas, que a veces me da por pensar si hay alguna mano invisible (Léase Diox, FSM, destino, etcétera, etcétera) que nos traiga y nos lleve.
Porque mira que hoy he dado viajes. He pasado por seis bancos y una panadería (Increíble el pan moreno de Ca’n Coño), una horita y media arriba y abajo, pensando si voy a la sucursal de Alcúdia o a la del Puerto, si voy a tal banco o no, porque hay poquita cosa, si ando más rápido o voy más tranquilo. Y justamente en el último, cuando me estaban contando el dinero de un talón que había cobrado y que me daban en billetes pequeños, me da por bostezar, girarme y, letxes, ahí. Ahí. Porque además, la tarjeta no le iba y por eso se metió en el banco a sacar pasta.
Si, puede pasar. También me he encontrado a Manolo el carpintero en otro banco y aunque no ha sido igual de gratificante, pues mira, vale.
Pero además hoy me llegaba mi flamante Lenovo 3000 N100 Intel Core Duo T2300 a 1,66Ghz, del que hablaré largo y tendido una vez le haya instalado su pertinente Kubuntu. Había un pequeño problema. El transportista hace ruta por Ca’n Picafort por la mañana, y por la mañana yo trabajo, y hace ruta por Alcúdia por la tarde, que es cuando yo no trabajo y no estoy en Alcúdia. Mal asunto. Resignado a cambiar la entrega y esperarme a mañana a última hora, salgo del curro y voy a mi rutina. Mil doscientos metros en la piscina, compra, que los lunes toca, y a casita. ¿Que no hay verduras que pasar por la plancha para el pa amb oli que voy a cenar? Me paro en otro sitio y sigo mi camino. Pues tócate las narices, que justo antes de la última rotonda me encuentro con el camión del transportista parado y al señor orinando tranquilamente enmedio de la naturaleza. Juás. Nada, que ya tengo mi portátil aquí y el hombre se habrá quedado pillao ante mi asalto. Justamente hoy tenía muchas entregas en Ca’n Picafort, y por eso, casi a las seis y media, estaba aún por aquí. Ahí abajo tenéis a la criaturita durmiendo en su bolso.
La mula, a 200 megas de acabar de descargar lo que tiene pendiente y con ello, de enfilar el traspaso del K7. Mi hermana le dará una grata jubilación con la suite ofimática que no es openoffice.org y las cuatro fotos que vaya a ver. Una vez haya vacio en vez de CPU, monitor y teclado encima de la mesa, ya habrá sitio donde hacer alguna que otra cena.


