Matías, eres un poco maricón
Los deportes hay que darlos a una hora decente. Las tres y media, no las cuatro menos veinte. Que no quiero ir a trabajar sin recibir mi dosis de actualidad merengona.
Porque tras un año largo, vuelvo a trabajar por las tardes. Una semana si, una no. Es política de la casa que haya siempre alguien al teléfono el mayor tiempo posible, aunque el teléfono no suene. Que anda que no recuerdo lo largas que se me hacían aquellas tardes de agosto en que estaba solo, cerrado a cal y canto y esperando que dieran las siete para salir disparado.
Menuda tortura ir y venir de Alcúdia a Ca’n Picafort y de Ca’n Picafort a Alcúdia entre la una y las cuatro. ¿La gente no tiene nada mejor que hacer que coger el coche? Que nadie se queje después si muerdo. No, no muerdo, pero tampoco tengo nada agradable que decir.
Por cierto, cambio entrada para el concierto de los vagos esos, El Canto del Loco, del 25 del presente en la bella ciudad de Inca, por billete de ida a Reykjavík. O, fuera coñas, también la vendo. Déjame un comentario y yo te mando un mail.


