El infierno es un Mercadona a las 11 de la mañana
No te quepa duda. La primera señal de la llegada del Apocalipsis será el Mercadona vacio un sábado por la mañana. Acabo de llegar de hacer la compra. Doce euros mal contados para la comida de hoy, boquerones, por si te lo preguntabas, nesteas y coca colas zero, galletas, leche y yogures con frutas rojas y soja. Tres cuartos de hora, siendo la mayor parte espera en cola, observando a la fauna. Y sudando. Y viendo fantasmas, que si no fuera porque es perfectamente lógico que medio mundo esté en ese sitio, ese día y a esas horas, pensaría que cierto asunto se me está yendo de las manos y empiezo (continúo) a desvariar (desvariando (aún más)).
Justamente hoy que parece que refresca. Liquid Weather me dice que estamos a 23 grados, corre aire y a partir del próximo martes, excepción hecha y manifiesta del trabajo, del próximo miércoles, La Patrona, y el 15, Mare de Déu dels Patos, no pienso salir del piso. El martes, cruzo los dedos, tendré aquí el Daikin y le haré un corte de mangas inmeso a este criminal verano del 2006.
Me quedan siete fotos para acabar un carrete en el que tengo puestas muchas esperanzas. Así que quizás, si hay un poquito de suerte, pueda escribir menos y publicar más fotos, que se que es lo que os gusta, mamoncetes

