Se exactamente cuando se me ha torcido hoy el día
Increíble, a veces los asuntos dedicen salir mal y salen mal todos, uno detrás de otro. Ha empezado a joderse el día a eso de las cuatro y muy poco, tras dejar al Michh sin su café furtivo antes de ponerse a trabajar, porque el técnico que me tiene que montar la línea de teléfono estaba por el apartamento. O eso pensaba. Ya salir de la calle Pollentia ha sido una odisea, porque parece mentira que en tan pocos metros se puedan acumular tantos camiones grúa descargando material a ambos lados de la calzada, y un poquito más adelante, un alma de cántaro parado en el carril, que casi me llevo por delante de no ser por la frenada y el volantazo que he pegado. Menos mal que aún me quedan reflejos.
Porque no estaba el del teléfono. Que me llama sobre las cinco y cuarto para decirme que llegará a eso de las seis y que me llamará cuando esté listo. Como no llama, a eso de las seis y media parto, me paro antes en Casa Rossa para echar la primitiva y cartelito diciendo que la máquina estaba rota. Y al llegar al apartamento, calculando ya que antes de ir a la piscina tendré que pasar por el Puerto de Alcudia a echar los boletos, lo que supone un rodeo de diez kilómetros y otros diez de carretera en obras, pues como que no está el técnico. Llamo a Juanmi porque habíamos quedado hoy para echarle un vistazo a la obra, pero me dice que Sandra, su mujer, se ha puesto mala y han tenido que ir al hospital. No era nada serio, pero ya no podía venir. Excelente.
A las siete me voy, ya que está el cable tirado por el callejón pero no está el técnico, no se ve un pimiento porque ya es noche cerrada y encima, estoy sin saldo en el móvil. Al salir de mis largos de cada martes y cada jueves, tres llamadas perdidas del susodicho
Y no me ha pasado hoy, pero la F55 se ha llevado un porrazo. Como me la dejé encendida la última vez que la usé, se han gastado las pilas y del golpe se quedó con el espejo levantado, quedando en exposición. Hoy le he cambiado las pilas y no había manera, cuando ajustaba el objetivo se levantaba el espejo. Al final he conseguido arreglarlo, pero aunque he intentado ser cuidadoso, tal vez le haya podido entrar una mota de polvo. Y eso sería una putada
Nada irreparable, nada que me vaya a quitar el sueño, pero cony, algo podría haber salido bien. Aparte de la victoria del Madrid, de lo barato que me saldría traerme al maestro de obra cinco o seis días y de que por una vez, me voy a acostar antes de las doce.

