Dos fotos del sábado
Piccolo Forno, despedida de David. Me tocaba madrugar, y mucho, el domingo, así que me perdí la juerga. Ahí van un par de fotos. Lucía y Estefi.


Piccolo Forno, despedida de David. Me tocaba madrugar, y mucho, el domingo, así que me perdí la juerga. Ahí van un par de fotos. Lucía y Estefi.


Ya tengo puesto el falso techo y las paredes que quedaban por enyesar ya están enyesadas. Hoy viene Juanmi a echar un vistazo al baño y la cocina, y el sábado seguramente empezarán a atarracar, para ver si el fin de semana que viene se puede poner a alicatar. Entre que hace ya más de una semana que estoy sin conexión en casa y que estoy haciendo de peón de yesero, peón de electricista, peón de carpintero y peón de transportista, no estoy escribiendo nada. A ver si al menos me da por poner fotos, que no es plan tener la bitácora tan mustia.
Que tengo unas ganas ya de acabar la obra, que vamos, ni te cuento. Por cierto, el martes me voy a pasar unas semanas en Muro. Hmmmm… menús y kilómetros…
El regalo que le hicimos entre Estefi, Marian, Michh y yo a Lucía para su cumpleaños. Todavía estará viva, ¿No?

Grandes vacios, provisionales, eso si, en mi vida. Mi puta vida, como les he soltado no hace mucho a dos mujercitas que me estaban presionando psicológicamente para que encargue de una vez la cocina. Porque de un tiempo a esta parte mi vida es eso, sin tener mujer, tener absolutamente todas las desventajas de tenerla. Y ninguna de sus ventajas. Porque el matrimonio era una fiesta, una bacanal infinita, un echar el primero en el pasillo cuando llegas a casa, sin mediar ni un ¿Cómo te ha ido el día, cariño? ¿No? Que por eso, y sólo por eso, quiero poner parquet en el apartamento
Ayer estuve pidiendo presupuestos para la cocina y el armario. Todo increíblemente bonito. Todo increíblemente caro. Pero a ver quien se resiste a un armario con puertas de estilo japonés. No seré yo. Ya que estaba por esos mundos de Diox, llevé la F55 a que le arreglaran el problema del enfoque automático. Me quedo un mes sin cámara. Un mes para centrarme en la EX-S500 y ver si soy capaz de domarla o bien acabaré arrepintiéndome de una compra más o menos compulsiva.
Y desde el martes estoy sin ADSL. Ha ido bien el trámite de la baja y cuando me mude ya lo tendré en el apartamento. Así que activo la moderación para los comentarios. Sigo teniendo acceso todos los días, pero quiero tener algo de control sobre lo que escribís. Que hoy se lo he puesto a huevo a mi troll favorito.
No se como salió esta foto. Había que acabar el carrete y me paré, como no, en S’Albufera. Estaba atardeciendo, pero no de esta forma tan bonita. El caso es que la F55 decidió que quedara así la imagen, porque los únicos retoques que le he hecho son el contraste, muy poquito, y algo de enfoque.
Muy bluesera. Me encanta. Tanto como para usarla para una cabecera en la página.

Ha aparecido un hilo en el foro de Picafort.net bastante interesante. Se basa en crear una zona de Spa importante en Ca’n Picafort, de modo que cree una oferta turística invernal. Que además de revitalizar a nuestros visitantes, también revitalizará la zona, que falta nos hace. Si se siguen criterios de sostenibilidad adecuados, que se supone que en un área dedicada a la salud se deben seguir, puede ser una gran iniciativa.
Más información en Mallorca Wellbeing Cluster.
Increíble, a veces los asuntos dedicen salir mal y salen mal todos, uno detrás de otro. Ha empezado a joderse el día a eso de las cuatro y muy poco, tras dejar al Michh sin su café furtivo antes de ponerse a trabajar, porque el técnico que me tiene que montar la línea de teléfono estaba por el apartamento. O eso pensaba. Ya salir de la calle Pollentia ha sido una odisea, porque parece mentira que en tan pocos metros se puedan acumular tantos camiones grúa descargando material a ambos lados de la calzada, y un poquito más adelante, un alma de cántaro parado en el carril, que casi me llevo por delante de no ser por la frenada y el volantazo que he pegado. Menos mal que aún me quedan reflejos.
Porque no estaba el del teléfono. Que me llama sobre las cinco y cuarto para decirme que llegará a eso de las seis y que me llamará cuando esté listo. Como no llama, a eso de las seis y media parto, me paro antes en Casa Rossa para echar la primitiva y cartelito diciendo que la máquina estaba rota. Y al llegar al apartamento, calculando ya que antes de ir a la piscina tendré que pasar por el Puerto de Alcudia a echar los boletos, lo que supone un rodeo de diez kilómetros y otros diez de carretera en obras, pues como que no está el técnico. Llamo a Juanmi porque habíamos quedado hoy para echarle un vistazo a la obra, pero me dice que Sandra, su mujer, se ha puesto mala y han tenido que ir al hospital. No era nada serio, pero ya no podía venir. Excelente.
A las siete me voy, ya que está el cable tirado por el callejón pero no está el técnico, no se ve un pimiento porque ya es noche cerrada y encima, estoy sin saldo en el móvil. Al salir de mis largos de cada martes y cada jueves, tres llamadas perdidas del susodicho
Y no me ha pasado hoy, pero la F55 se ha llevado un porrazo. Como me la dejé encendida la última vez que la usé, se han gastado las pilas y del golpe se quedó con el espejo levantado, quedando en exposición. Hoy le he cambiado las pilas y no había manera, cuando ajustaba el objetivo se levantaba el espejo. Al final he conseguido arreglarlo, pero aunque he intentado ser cuidadoso, tal vez le haya podido entrar una mota de polvo. Y eso sería una putada
Nada irreparable, nada que me vaya a quitar el sueño, pero cony, algo podría haber salido bien. Aparte de la victoria del Madrid, de lo barato que me saldría traerme al maestro de obra cinco o seis días y de que por una vez, me voy a acostar antes de las doce.
Un poquito de tregua antes de afrontar tres semanas en que me volveré loco. Además de dejarme medio sueldo y tontear con las vendedoras, sobradas todas de encanto, hecho que ya de por si solo da para pasar entretenido más de una tarde y más de dos, se me ha presentado la ocasión de hacer una foto curiosa. Que ha acabado haciendo el Michh, porque a mi me daba vergüenza ir tomando fotos así como así. Además estaba por allí Farinós, y no me apetecía que se diera cuenta que estaba trasteando con una cámara. Ya se sabe que los futbolistas son muy suyos, y no era plan ni de que me montara un pollo o se pusiera a firmarme autógrafos. Que ni lo iba a fotografiar, ni, seguramente, le iba a importar.
Pues eso. Por el amor de Diox, que le pongan una bufanda a ese maniquí.
