Pim, pam, pum, bocadillo de atún
Ya está hecho. Pasé este año de transición, de recuperarme del 2004 y de centrarme un poco, que iba muy desbaratado. Porque los nervios de la reforma, igual que la sarna con gusto, no son demasiado molestos. Ya le he comunicado a mi casera que me voy el 31 de enero, así que ya puedo empezar a meter presión psicológica al albañil. Humillarme pidiendo clemencia, más bien.
Y mira que puñetera virguería me estoy bajando. Mola, si, no te puedes hacer una idea de cuanto mola el Dr. Slump.
Si, eso. Molts d’anys!


