Cosas por hacer
Menudo fin de verano que estoy pasando. Iba bien, que digo, más que bien, hasta que llegó agosto. Barría todos los días, fregaba los platos todos los días, cocinaba todos los días y hasta sobrellevaba de forma aceptable el desfile diario de escotes, bikinis y tangas. Pero de la misma forma en que empezaron a escasear las ensaïmadas los fines de semana, que manda huevos que a las 9:30 de un domingo ya no queden, mi faceta de amo de casa fue perdiendo fuerza hasta quedarse en un estado de latencia, del que sólo sale en caso de necesidad.
Ahora se me acumula el trabajo. Hay que poner orden en mil cosas y no veo por cual comenzar. Empiezo a respirar algo en el trabajo, pero como en un par de meses me voy a desmadrar como no lo he hecho en mi vida, como que convendría darle un buen acelerón. Tendría que empezar a ir a correr, poque la sensación de opresión que me causan los pantalones en la cintura no es nada placentera. Tengo que limpiar el trastero, que es increíble la cantidad de cacharros que tengo acumulados. Y menos mal que en la anterior mudanza ya tiré más de la mitad, incluyendo la serie completa (O casi) de Dr. Slump en VHS :’( Porque el problema no es tirar, no, es tomar la dolorosa decisión de que tiro y que no.
Y la página que tenemos en marcha con Suki_ y Xisco. Joer, que el miércoles tengo que ir a mirar a una gente que quiere la suya, y es posible que se la haga. Ahhh… Noviembre… Ahí si que me volveré loco…

