Lobatón, te necesito
Es un palo perder un móvil que apenas tenía seis meses. Pero lo es aún más perder una agenda que tenía más de cuatro años :’(
La pista se pierde cuando recibí la última llamada, el sábado a eso de las cinco menos algo y a la altura de Mas i Reus. Llegaba tarde, para variar, y cogí la llamada, colgué y puse el teléfono en el asiento… ¿O en la mochila? Nos fuimos de acampada al Coll Baix, asunto sobre el que tendría que escribir y poner las fotos, y una vez allí comprobé lo poco que me rige la cabeza. Me había dejado el bañador y una camiseta. Y el móvil.
El caso es que llevo ya tres días y tres noches sin móvil y el mundo no se ha parado.

