Dentro de 40 años
Me ha venido hoy un pensamiento pseudofilosófico a la mente. Estaba en el centro cívico, porque hoy tocaba donar medio litro de B+. Como la cena de mañana, la cosa ya no es lo que era, pero buino, que le vamos a hacer. No había enfermeras pizpiretas, por las que aguantar estoicamente el pinchazo. La última vez fue ya muy triste, porque aparte de un puyazo que me duró dos días, era un enfermero al que por la integridad de mi recto, no me atrevería a darle la espalda, pero esta vez era mujer. Más cerca de los cuarenta que de los treinta, pero me inspiraba más sentimientos maternales que otra cosa. Joer, y por la edad no debería ser así.
Pero no iba de eso el comentario. Resulta que en el centro cívico es donde se reúne la tercera edad. Dos asociaciones que se llevan a matar, por cierto. Incluso tuvo que intervenir la Guardia Civil en la última reunión de su junta directiva. En fin, que esperando turno para la doctora, he ido mirando los carteles y las notas que había en el tablón de anuncios. Cena con orquesta que ha salido deficitaria, excursión con los manteros, viaje a Menorca con los manteros (Una vergüenza en ambos casos, pero así nos luce el pelo en este pueblo), excursión a Lluc para hacer una ofrenda a la virgen (Igualita, igualita a la que tenemos que hacer nosotros la semana que viene
)… No se si llegará a jubilado, aunque supongo que tengo una probabilidad más o menos alta de cumplir los 65. Lo que tengo claro es que no me veo en charlas comerciales, ni en autobús hasta Lluc a llevar flores. Las cenas ya son otra cosa. Pero no creo que suenen boleros ni cha-cha-chás. Ni pasodobles. Y es una pena, porque para cuando tenga esa edad, seguro que, con la ayuda de Nati, ya tendré un estilo más o menos decente.

