Ética y regularidad intestinal
Un kiwi cada día, sujeto fácil de chiste más fácil aún. De lo que se come, se cría
Como todo mortal, hago mis compras en el Mercadona y como andaba sin kiwis, pues había que reponer. Ya ni me acuerdo de cuando cogí la costumbre de parar un momento a eso de las diez para saborear una pieza de fruta. Que si tengo que hacer caso a la etiqueta, viene de Nueva Zelanda. Vitamina C, magnesio, antioxidantes, fibra…
Hasta ahora tenían la omnipresente pegatina de Zespri, pero ahora traen los cultivados en Italia y comercializados por Chiquita. ¿Chiquita? Creo que lo leí en algún libro de Noam Chomsky, no me acuerdo, pero tengo presente que no es una empresa que me caiga particulamente simpática. Y ya no hablemos de la United Fruits Company.
Lo que puede haber detrás de una simple pieza de fruta. ¿Se habrá dedicado Zespri a masacrar maoríes para robarles sus campos de cultivos? ¿Existe una conspiración de las multinacionales para sustituir el kiwi verde por el amarillo con tal de fastidiarme? ¿Todo el que defiende el software libre es comunista? ¿Estarán los ordenadores espía de la CIA echando humo al rastrear este post? ¿Ein? xP
Lo reconozco, mis ansias de regularidad intestinal han vencido a mi sentido de la moral. Y ahora es cuando me pongo a calcular el número de visitantes que voy a perder por culpa de estas reflexiones chorras.








