El Código da Vinci liquidado en 7 horas
Estuve el sábado en Ciutat, a dar una vuelta, y acabé en Norma, donde me compré el Criptonomicón. Otro día escribiré sobre las toneladas de manga que tenían por allí. Ediciones bastante cuidadas, a primera vista, todo tankoubon. Anda que si hubiera pillado esto en mis tiempos…
En fin, que como uno de los pilares de mi filosofía vital es respetar el orden de las cosas, antes de leer un libro nuevo, tenía que ponerme con el que tenía atrasado, que no era otro que la peazo novela de Dan Brown y me puse el sábado a eso de las diez de la noche. Ya había leído Ángeles y Demonios y aunque no estaba del todo mal, como que esperaba algo más. Nunca me acuerdo que no hay que esperar demasiado de los best-sellers
Y vaya, como que no hay color. Tres horas y media el sábado, tormenta con un par de apagones incluidos, y ayer otras tres y media, saltándome mi partidita dominical al Onimusha 3, tirado en el sofá apurando cada página. Hacía tiempo que no me enganchaba un libro de esta manera, aunque la estructura es clavadita a la de Ángeles y Demonios y más o menos veía por donde iba a venir los tiros.
Además, supongo que habrá sido casualidad, pero Priorato de Sión, la composición del cuadro de La Última Cena o las idas y venidas de los Caballeros Templarios, no me sonaban del todo a chino. En la revista Historia de National Geographic que me llegó hace una o dos semanas, vienen sendos artículos sobre Leonardo y la ocupación de Jerusalen por los Cruzados en el siglo XII.
Lo que no veo es a Tom Hanks haciendo de Robert Langdon. Ni mis neuronas intactas tras leer el Criptonomicón v_vU


